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domingo, 26 de octubre de 2008

Joanna Newsom: Ys

A la jovencísima cantante, intérprete y compositora estadounidense Joanna Newsom hay que escucharla con todos los sentidos. Su segundo disco, titulado Ys (2006), es una propuesta inclasificable y original, repleta de matices y de emoción. 
Lo primero que llama la atención de Ys es su reducido número de canciones, 5, y la extensa duración de las mismas: "Cosmia", con poco más de 7 minutos, es la pieza más corta del álbum; "Only Skin", la más larga, está cerca de los 17. 
Cuando Ys empieza, con la maravillosa "Emily", te acaba de convencer de lo única y encantadora que es su obra, un cruce entre el folk y las arias propias de la ópera, en donde no hay rastro de guitarras ni de baterías y una orquesta se encarga de acompañar la increíble voz de Newsom, que puede llegar a recordar por momentos a la de Bianca de CocoRosie o a la misma Björk
Además, sus canciones están llenas de profundidad, gracias, por una parte, al trabajo de los omnipresentes Steve Albini, Jim O'Rourke y Van Dyke Parks, y por otra parte, a sus excelentes letras mitológicas y metafóricas (de hecho, Ys es casi un CD-libro). En "Sawdust & Diamonds", Newsom da una clase magistral de interpretación, dejándonos con la boca abierta simplemente tocando su dulce arpa y cantando con sus cuerdas vocales. Y en "Monkey & Bean" nos traslada a un escenario tal vez más propio del teatro.
Ys fue uno de los álbumes más celebrados de 2006. Joanna Newsom parece una trovadora del S. XXI, y nos regala una obra tan compleja a priori como humilde y adictiva con un par de escuchas. 

Sawdust & Diamonds (Live)

Monkey & Bear (Live)

Cosmia (Live)

Emily


Only Skin

martes, 20 de mayo de 2008

CocoRosie: La maison de mon rêve

La maison de mon rêve (traducido como La casa de mis sueños) parece ser, para CocoRosie, una casa parisina que guarda todo tipo de objetos con los que poder producir sonidos y encantarnos con su uso a modo de instrumento musical. Una casa llena de inspiración y en la que puede pasar de todo.
Las hermanas americanas Bianca y Sierra Cassidy, es decir, CocoRosie, maravillaron a medio mundo en 2004 con su precioso álbum de debut, La maison de mon rêve. Su carta de presentación, "Terrible Angels" (probablemente -y de momento- la mejor canción de su carrera), ya dejaba claro desde el principio que nos encontrábamos ante una propuesta original y única, en la que las voces estilísticamente contrapuestas de las dos hermanas (la de Sierra tiene un tono romántico y cercano a la ópera; la de Bianca es más cruda, más cercana al blues y al rap), cuando se unían en dueto, nos dejaban prendados de sus extrañas y preciosas diferencias. A medio camino entre el folk, el hip hop y la música francesa, La maison de mon rêve contiene temas de ambientes oníricos y de bonitas melodías, tanto instrumentales como vocales: "By Your Side", "Good Friday", "Jesus Loves Me", "Candy Land"... 
Pero tal vez los elementos que definen y caracterizan en mayor medida la música de CocoRosie son los objetos que elige Bianca como percusión: desde un omnipresente teclado de juguete que reproduce sonidos de animales hasta una máquina de palomitas. Todo lo que produzca sonido puede ser utilizado para acabar de redondear una atmósfera mágica y naïf construida a base de cotidianidad.
La maison de mon rêve es uno de los álbumes más bellos y fascinantes en lo que llevamos de milenio. CocoRosie nos sorprende con un discurso original, fresco y emotivo, reflejo de su propia visión de la música.

Terrible Angels (Live)

By Your Side (Live)

Good Friday (Live)

Candyland (no oficial)

jueves, 10 de abril de 2008

Soy un caballo: Les heures de raison

No son españoles. Tampoco son franceses. Aurélie Muller y Thomas Van Cottom, los dos componentes de Soy un caballo, son belgas. Y desde Bélgica nos traen Les heures de raison, el álbum con el que se dan a conocer y en el que nos presentan su música delicada, tranquila y alegre.
Los temas de Les heures de raison fluctúan con toda naturalidad entre el folk cristalino de los primeros álbumes de CocoRosie y la música brasileña. Sólo hay que escuchar "Robin" para entender que un cruce entre Sufjan Stevens, las armonías propias de la chanson francesa y la bossa-nova puede dar unos resultados tan increíbles como inesperados. El uso del xilófono, alguna que otra incursión de programaciones por ordenador, los coros, las guitarras... Todos los elementos con los que forman sus piezas están elegidos y tratados muy cuidadosamente. "Volet", "Au Ralenti" y "La Raison Du Plus Fort" hacen que nos olvidemos de las colaboraciones del siempre magnífico Bonnie "Prince" Billy (que son uno de los reclamos del disco, junto a la producción de Sean O'Hagan, de The High Llamas), y valoremos a Soy un caballo por lo que realmente son: una pareja del todo original a la que le queda mucho por decir. Les heures de raison, publicado el pasado 2007, es sólo el principio de una carrera con todo el camino libre para acabar de explorar, un más que interesante punto de partida.
De estética un tanto naïf, Aurélie Muller y Thomas Van Cottom logran maravillarnos con su mezcla de fantasía y realidad, que materializan tanto en su música como en toda su encantadora imagen. Un prodigio de la imaginación realmente inspirador.

La Raison Du Plus Fort (un concert à emporter)

Robin (un concert à emporter)


Au Ralenti (un concert à emporter)


Película promocional (aparecen "Volet" y "Au Ralenti")

jueves, 28 de febrero de 2008

Diane Cluck: Countless Times

Play. Suena "How Long". Una guitarra repitiendo una bonita melodía. Y entonces llega su voz, el segundo (o el primer) instrumento de Diane Cluck. De repente, estás inmerso en un ambiente desolado, triste, ideal para días de niebla.
Cogiendo la tradición de guitarra+voz que ha dado - y sigue dando - tanto éxito a los artistas folk y antifolk, Cluck grabó Countless Times en 2005 y se ganó la admiración de músicos como Sufjan Stevens, Devendra Banhart o CocoRosie. Aún así, y después de 6 discos a sus espaldas, la cantante neoyorquina permanece en una especie de anonimato que no parece importarle demasiado. En Countless Times encontramos 11 piezas frágiles, en las que Cluck se desenvuelve perfectamente. Mediante su característica voz, capaz de hacer intervalos imposibles, y su omnipresente guitarra, encargada de la parte armónica y rítmica, nos transporta a un paisaje invernal, que acompaña con algún que otro coro y tímidas apariciones de xilófonos y teclados. Sin duda, uno de los aspectos que más sorprenden del disco es su sonido, que parece sacado de la propia habitación de Cluck, y que añade más cercanía - pero también más crudeza - a las canciones. Éstas se caracterizan por las constantes enarmonías y una voluntad experimental que se hace más evidente en algunas piezas ("My Teacher Died/Countless Times") que en otras (las mayúsculas "A Phoenix & Doves" y "Just As I Should Be"). 
Escuchar Countless Times es tener a Diane Cluck a tu lado, explicándote sus pequeñas historias, cantándote al oído y deslumbrándote con su portentosa e inolvidable voz. Replay.

A Phoenix & Doves