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martes, 1 de abril de 2008

Linda Perhacs: Parallelograms

La historia de Linda Perhacs es tan fascinante y misteriosa como su único álbum publicado. Parallelograms, editado en 1970, se ha convertido en uno de los discos folk más influyentes, desconocidos y cotizados de todos los tiempos.
Linda Perhacs tomó la extraña decisión de refugiarse y desaparecer después de terminar Parallelograms. De hecho, no se supo nada más de ella hasta 2007, cuando la pudimos volver a escuchar colaborando en el Smokey Rolls Down Thunder Canyon de Devendra Banhart. Y es que después de revisar el disco de Perhacs, encontramos diversos recursos melódicos y armónicos que han vuelto a resurgir gracias a la nueva ola de artistas folk y antifolk americanos. 
Las 11 canciones de Parallelograms seducen desde la primera escucha. La voz de la cantante y sus delicados juegos vocales ayudan en gran medida a fortalecer unas composiciones en las que predomina el dulce acompañamiento de la guitarra acústica. En "Chimacum Rain", el tema con el que se inicia el álbum, se pone de relieve la inmensa capacidad creativa de Perhacs. Por su parte, la canción "Parallelograms" es una excelente muestra del ambiente psicodélico de la época, "Hey, Who Really Cares?" cautiva y emociona al oyente por una simplicidad bien entendida, "Paper Mountain Man" suena más blues y "Porcelain Baked Cast Iron Wedding" hace que queramos volver a escuchar nuevos temas de la californiana. 
En la reedición de 2003 de Parallelograms encontramos otra pequeña gran joya, "If You Were My Man", que no se incluyó en el vinilo original y que gracias al redescubrimiento de Linda Perhacs tenemos la suerte de poder oír. Un clásico extraño, maravilloso, intenso e indispensable.

Paper Mountain Man

Parallelograms

Dolphin

Hey, Who Really Cares?

jueves, 28 de febrero de 2008

Diane Cluck: Countless Times

Play. Suena "How Long". Una guitarra repitiendo una bonita melodía. Y entonces llega su voz, el segundo (o el primer) instrumento de Diane Cluck. De repente, estás inmerso en un ambiente desolado, triste, ideal para días de niebla.
Cogiendo la tradición de guitarra+voz que ha dado - y sigue dando - tanto éxito a los artistas folk y antifolk, Cluck grabó Countless Times en 2005 y se ganó la admiración de músicos como Sufjan Stevens, Devendra Banhart o CocoRosie. Aún así, y después de 6 discos a sus espaldas, la cantante neoyorquina permanece en una especie de anonimato que no parece importarle demasiado. En Countless Times encontramos 11 piezas frágiles, en las que Cluck se desenvuelve perfectamente. Mediante su característica voz, capaz de hacer intervalos imposibles, y su omnipresente guitarra, encargada de la parte armónica y rítmica, nos transporta a un paisaje invernal, que acompaña con algún que otro coro y tímidas apariciones de xilófonos y teclados. Sin duda, uno de los aspectos que más sorprenden del disco es su sonido, que parece sacado de la propia habitación de Cluck, y que añade más cercanía - pero también más crudeza - a las canciones. Éstas se caracterizan por las constantes enarmonías y una voluntad experimental que se hace más evidente en algunas piezas ("My Teacher Died/Countless Times") que en otras (las mayúsculas "A Phoenix & Doves" y "Just As I Should Be"). 
Escuchar Countless Times es tener a Diane Cluck a tu lado, explicándote sus pequeñas historias, cantándote al oído y deslumbrándote con su portentosa e inolvidable voz. Replay.

A Phoenix & Doves