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jueves, 6 de marzo de 2008

Christina Rosenvinge: Continental 62

Continental 62 cerró, en 2006, la trilogía (iniciada en 2001 con Foreign Land y continuada en 2002 con Frozen Pool) de Christina Rosenvinge dedicada a su estancia en Nueva York. Con esta tercera y última entrega, la cantante y compositora española de padre danés y madre inglesa dio otro salto cualitativo en su excelente carrera en solitario.
Continental 62 es un álbum nocturno, tranquilo, formado por pequeñas nanas que no invitan, precisamente, a dormir. La cálida voz de Rosenvinge, que parece grabada sólo a un dedo del micrófono, se acerca a nuestro oído con intenciones y personalidades distintas en cada canción: en "Window" se presenta como una chica dulce; en "White Hole" nos enseña su parte más fuerte; y en "Teclas Negras" la más nostálgica. Continental 62 es un disco con un protagonismo absoluto de los juegos vocales, en los que se mezclan la fragilidad y sensualidad características de la artista.  En "Tok Tok" (posiblemente, el mejor tema del álbum), nos demuestra cómo se puede llegar a chillar sin alzar la voz y nos vuelve a fascinar con su aparente facilidad para escribir grandes canciones. Y todo eso acompañada, como en ocasiones anteriores, de una banda de lujo, liderada por miembros de Sonic Youth y de Cat Power. Los ambientes que consiguen crear y transmitir, y de los que también se hace responsable el prolífico productor Suso Saiz, ayudan enormemente a reforzar una por una las composiciones de Rosenvinge.    
En Continental 62 encontramos a una Christina intimista, autora de canciones con multitud de matices que se multiplican si apagamos la luz. Sin duda, su mejor disco.

Tok Tok 

White Hole

Liar To Love


(¿Cómo instalo Spotify?)

sábado, 23 de febrero de 2008

Lisabö: Ezlekuak

El sonido de Lisabö puede, literalmente, echar atrás a más de uno. Una propuesta que mezcla sin complejos la experimentación de Sonic Youth, la elegancia de los mejores Cave In, la contundencia del hardcore (apoyada por dos baterías simultáneos) y los continuos flirteos con el noise parece no apta para todos los oídos. Nada más lejos de la realidad.
Ezlekuak (traducido como Los No Lugares), el último trabajo de este quinteto de Irún, no deja de ser un disco complejo, con multitud de matices, pero en el que sin duda cualquier oyente se puede ver reflejado. De hecho, Aida, la única chica en Lisabö, definía la música de su banda como "abrir los ojos ante la vida" (lee la entrevista completa aquí). Los textos del álbum son obra del escritor vasco Martxel Mariscal, colaborador habitual del grupo, y son expulsados - también literalmente - por Karlos Osinaga, guitarra y voz de Lisabö. Pero entre toda esta fuerza y apabullante intensidad, Ezlekuak deja un gusto amargo y triste. Los múltiples ambientes desoladores por los que nos va transportando el disco ayudan a crear una sensación casi nostálgica, en la que la potencia del bajo y las baterías se contrapone con un panorama mucho más delicado por parte de las guitarras y la voz. Esta fórmula hace que cada vez que se escucha el disco se transmitan sentimientos muy distintos y que están directamente relacionados con el estado de ánimo de quien lo escucha.
Pero quizás el mayor logro de Lisabö ha sido encontrar una personalidad propia, una manera de entender la música que les ha valido unas excelentes críticas y que ha llegado a situar a Ezlekuak entre los mejores álbumes nacionales de 2007.

Reportaje en ETB2