Mostrando entradas con la etiqueta Internet. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Internet. Mostrar todas las entradas

viernes, 27 de enero de 2012

El fin de Megaupload: ¿una oportunidad?

Hace más de dos años escribí en un artículo de este mismo blog que las discográficas, ante el auge de la piratería, se daban una y otra vez contra la misma pared y parecían funcionar a ciegas. Pocos meses después, Spotify aparecía dispuesta a cambiar el consumo de música online. Y lo ha conseguido, con millones de usuarios alrededor del mundo.

El pasado 19 de enero, el FBI decidió cerrar por las buenas Megaupload, alegando que infringía las leyes del Copyright en pro del lucro personal del que ya se conoce como "Gordo de Megaupload". Un acto de hipocresía sin precedentes, pues detrás de la denuncia están los que siempre han obtenido beneficios por el Copyright - aunque, claro está, ellos se amparan en una legislación que se ha vuelto retrógrada y deficiente desde que apareció internet -.

Pero este post no tiene intención de criticar la detención y cierre de Megaupload (para esto ya hay mucha más gente y más informada). Por contra, intentaré reflexionar sobre las alternativas y caminos que se abren tras este primer bombardeo perpetrado por los grupos de presión (listados aquí), que ya ha desencadenado reacciones tan notorias como la subida a la red de los discos y películas de Sony por parte de Anonymous.

Y es que, tal y como sucedió a finales de 2009, nos encontramos ante un escenario beligerante en el que las grandes corporaciones no dan el brazo a torcer, apoyados por sus respectivos gobiernos. Afortunadamente, cada vez aparecen más y mejores proyectos que intentan poner un poco de paz y sentido común a la maltrecha "industria del entretenimiento". Ya se sabe: en internet, el fin de un servicio supone el inicio de muchos otros. Sucedió con Spotify, así que ¿por qué no puede pasar ahora?

Es evidente que los mass media apoyarán, de todas todas, cualquier acto similar al que hemos vivido estos días. De hecho, ya ha sucedido: según El Mundo, el cierre de Megaupload ha hecho que los cines se volvieran a llenar. Una información que, además de absolutamente falsa, puede llevar a conclusiones peligrosamente erróneas. Pero que nadie se equivoque: que haya cerrado Megaupload no va a suponer un incremento de ventas de discos, no va a suponer más recaudación en los cines, no va a ser la solución que esperan los magnates de la industria. Y no lo va a ser por una simple razón: la gente continuará compartiendo archivos (como siempre) hasta que hayan ofertas razonables para no hacerlo.

Así que tenemos que fijar nuestro punto de vista hacia proyectos como el americano Rdio, que ofrece música en streaming (sin publicidad) por una cuota mensual que va desde 5 hasta 10 dólares dependiendo del tipo de servicio que queramos recibir. El enfoque es similar a otros que ya conocemos, pero Rdio abarca la interacción entre usuarios de un modo más completo que cualquier otro proyecto existente. También tenemos que estar atentos al desembarque de Rhapsody y a la eclosión definitiva de Google Music. Todos ellos con planteamientos parecidos, diferenciados básicamente por la extensión de su catálogo de artistas.

La lista es larga: Biit, Splash o el interesante iCloud de Apple (aunque este último es diferente a las demás) son solo unos ejemplos de lo que está por llegar. Ejemplos que ponen de relieve la necesidad de comprender al usuario, de darle todas las facilidades posibles para que escuche (o vea, o lea, o...) tus productos, de entender que "compartir" puede dar muchos más beneficios que "comprar", y que "comprar" no tiene por qué ser nunca más un disco en formato físico.

viernes, 2 de diciembre de 2011

Un gobierno en funciones no puede aprobar la ley Sinde

Ante la previsible aprobación de la polémica “Ley Sinde”, los periodistas, bloggers, usuarios, profesionales y creadores de Internet seguimos manifestando –como hicimos en el Manifiesto de 2 de Diciembre de 2009- nuestra firme oposición a una norma que incluye modificaciones legislativas que afectan al libre ejercicio de las libertades de expresión, información y el derecho de acceso a la cultura a través de Internet.

En principio no parece de recibo que un Gobierno en funciones adopte esta decisión en su último o uno de sus últimos Consejos de Ministros. Sería doblemente grave que se confirmaran las presiones ejercidas por EEUU, a través de su embajada en Madrid, como revelaron los cables de Wikileaks.

En todo caso insistimos en estos razonamientos:

1.- Los derechos de autor no pueden situarse por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos, como el derecho a la privacidad, a la seguridad, a la presunción de inocencia, a la tutela judicial efectiva y a la libertad de expresión.

2.- La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo competencia exclusiva del poder judicial. Ni un cierre sin sentencia. Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el artículo 20.5 de la Constitución, pone en manos de un órgano no judicial -un organismo dependiente del ministerio de Cultura-, la potestad de impedir a los ciudadanos españoles el acceso a cualquier página web.

3.- La nueva legislación creará inseguridad jurídica en todo el sector tecnológico español, perjudicando uno de los pocos campos de desarrollo y futuro de nuestra economía, entorpeciendo la creación de empresas, introduciendo trabas a la libre competencia y ralentizando su proyección internacional.

4.- La nueva legislación propuesta amenaza a los nuevos creadores y entorpece la creación cultural. Con Internet y los sucesivos avances tecnológicos se ha democratizado extraordinariamente la creación y emisión de contenidos de todo tipo, que ya no provienen prevalentemente de las industrias culturales tradicionales, sino de multitud de fuentes diferentes.

5.- Los autores, como todos los trabajadores, tienen derecho a vivir de su trabajo con nuevas ideas creativas, modelos de negocio y actividades asociadas a sus creaciones. Intentar sostener con cambios legislativos a una industria obsoleta que no sabe adaptarse a este nuevo entorno no es ni justo ni realista. Si su modelo de negocio se basaba en el control de las copias de las obras y en Internet no es posible sin vulnerar derechos fundamentales, deberían buscar otro modelo.

6.- Consideramos que las industrias culturales necesitan para sobrevivir alternativas modernas, eficaces, creíbles y asequibles y que se adecuen a los nuevos usos sociales, en lugar de limitaciones tan desproporcionadas como ineficaces para el fin que dicen perseguir.

7.- Internet debe funcionar de forma libre y sin interferencias políticas auspiciadas por sectores que pretenden perpetuar obsoletos modelos de negocio e imposibilitar que el saber humano siga siendo libre.

8.- Exigimos que el Gobierno garantice por ley la neutralidad de la Red en España, ante cualquier presión que pueda producirse, como marco para el desarrollo de una economía sostenible y realista de cara al futuro.

9.- Proponemos una verdadera reforma del derecho de propiedad intelectual orientada a su fin: devolver a la sociedad el conocimiento, promover el dominio público y limitar los abusos de las entidades gestoras.

10.- En democracia las leyes y sus modificaciones deben aprobarse tras el oportuno debate público y habiendo consultado previamente a todas las partes implicadas. No es de recibo que se realicen cambios legislativos que afectan a derechos fundamentales en una ley no orgánica y que versa sobre otra materia.

jueves, 28 de mayo de 2009

Spotify: ¿la solución definitiva?

Cuando los administradores de Last.fm decidieron (no sin cierta polémica) hacer pagar tres euros al mes a todos los usuarios que no fueran estadounidenses, ingleses o alemanes, los que no estábamos dispuestos a gastárnoslos tuvimos que buscar alternativas para escuchar música on-line. Y de pronto apareció Spotify.
Para quién no haya probado aún este nuevo sistema gratuito de música en streaming, sólo diré que os lo bajéis, os lo instaléis (al final del post explico cómo hacerlo) y lo empecéis a disfrutar. Os aseguro que no he cobrado nada por escribir este artículo. 
En un primer vistazo, Spotify parece un proyecto destinado a durar cuatro días: su enorme catálogo de canciones, sus opciones de reproducción personalizadas y el hecho de que sea gratis son elementos más que suficientes para que los antipiratería, la SGAE y demás pongan el grito en el cielo y vuelvan a decretar el cierre de un medio completamente adaptado a las necesidades del internauta aficionado a la música. Nada más lejos de la realidad. 
La gran diferencia se encuentra en que Spotify cuenta con el apoyo de las principales multinacionales; es decir, por una vez, la siempre tan criticada industria discográfica se ha puesto de acuerdo y ha decidido que este nuevo software puede ser la solución definitiva a sus continuos problemas con internet. ¿Por qué? Porque Spotify se entiende como un nuevo medio radiofónico. Un medio costumizado que permite a los anunciantes poner sus cuñas publicitarias (aunque por ahora no estén demasiado explotadas), permite a los usuarios escuchar las canciones que quieran en el momento que quieran y con una calidad de sonido excelente, permite la expansión de artistas noveles y permite conocer nuevas tendencias. Además, tiene un modelo de negocio muy claro y sencillo, con diferentes opciones de pago que posibilitan, por ejemplo, poder escuchar Spotify durante 24 horas sin cortes publicitarios a cambio de un euro.
Y todo esto con tan sólo un año de existencia. Con este panorama, las que deberán ponerse las pilas tarde o temprano serán las emisoras de radiofórmula. 


Cómo bajar, instalar y registrarse en Spotify
En principio, Spotify funciona con un sistema privado de invitaciones, pero es relativamente fácil de "burlar":

1) Descarga gratuitamente el software desde Softonic 

2) Ves a la siguiente página de registro y rellena sus campos: https://www.spotify.com/en/get-started/

3) Instala el software en tu ordenador. Ejecútalo e inserta tu nombre de usuario y contraseña para acceder.