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domingo, 14 de febrero de 2010

Canción de la semana: "Evidence", de Faith No More



Canción: Evidence
Autores: M. Patton, B. Gould, M. Bordin, T. Spruance
Intérpretes: Faith No More
Disco: King for a Day... Fool for a Lifetime (1995)

Letra:

If you want to open your hole
Just put your head down and go
Step beside the piece of the circumstance
Got to wash away the taste of evidence
Wash it away

I didn't feel a thing
It didn't mean a thing
Look in the eye and testify
I didn't feel a thing

Anything you say, we know you're guilty
Hands above your head,
and you won't even feel me
You won't feel me

I didn't feel a thing
It didn't mean a thing
Look in the eye and testify
I didn't feel a thing

I didn't feel a thing
You didn't mean a thing
Look in the eye and testify
I didn't feel a thing

jueves, 7 de enero de 2010

2000-2009: La banda sonora de una década (IV)

Fotos de la década de la Agencia Reuters: Manifestantes mostrando carteles de protesta detrás de Richard Fuhl, presidente y director ejecutivo de Lehman Brothers Holdings. REUTERS / Jonathan Ernst

Capítulo 3. La herencia del grunge y las súper bandas. (1)

Si hay un movimiento musical y social que define la década de los 90, éste es el grunge. Con Kurt Cobain como protagonista involuntario y Estados Unidos como escenario principal, la cultura del underground fue ganando cada vez más adeptos y sus bandas y cantantes proliferaron a un ritmo vertiginoso: Soundgarden, Mudhoney, Pearl Jam... De hecho, sólo es necesario recordar que, en casi todas las listas de discos de la época, el influyente Nevermind (1991) ocupa la primera posición como álbum más representativo.
Por otra parte, los 90 también llevaron, de la mano de grupos como Faith No More (FNM), Rage Against the Machine (RATM), Jane's Addiction o Red Hot Chili Peppers, la mezcla del rock más agresivo con ritmos procedentes del funk, rap, hip-hop, etc.
Contra todo pronóstico, entre el 2000 y el 2009, esa ebullición de estilos y personalidades ha derivado en un estancamiento del que más bien pocos han podido sobresalir.

A principios de la década 2000-2009, la herencia grunge de los 90 se dio suculentos caprichos que generaron, tal vez, demasiadas expectativas. Mientras el ex Nirvana Dave Grohl cosechaba grandes éxitos con su banda Foo Fighters - especialmente gracias a One By One (2002) -, Chris Cornell (ex vocalista de Soundgarden) y miembros de RATM se reunían para formar Audioslave, autores de verdaderas canciones-himno ("Like A Stone" o "Be Yourself") y destacables álbumes como su debut homónimo publicado en 2002. Sin embargo, la trayectoria de Audioslave fue de mal en peor, hasta llegar a su cantada y definitiva disolución en 2007.

Suerte bien diferente es la que han corrido Pearl Jam, a los que se les puede considerar como únicos supervivientes del espíritu grunge más añejo. Después de un inicio de década más bien crítico, Eddie Vedder y los suyos recuperaron su mejor versión y editaron, en 2006, el magnífico y contundente Pearl Jam, que hizo devolver la esperanza a los más agnósticos. Además, el propio Vedder se encargó de componer e interpretar la banda sonora de la película de Sean Penn Into the Wild (2007), por la que se llevó el Globo de Oro a la mejor canción original y en la que mostró una faceta muy distinta de su música, más cercana al folk. Otro de los conjuntos que han dejado un buen sabor de boca durante esta diez años han sido Queens of the Stone Age (QOTSA).

Con discos imprescindibles como Rated R (2000) y Songs for the Deaf (2002), QOTSA son un ejemplo paradigmático de una de las constantes de la década: las súper bandas. En QOTSA, Mark Lanegan (ex cantante de Screaming Trees), Josh Homme (ex guitarrista de Kyuss) y otros destacados músicos han logrado sacar lo mejor de sí mismos en pro de un proyecto común. De la misma manera, Maynard James Keenan (vocalista de Tool), Jeordie White (ex bajista de Marilyn Manson) y Josh Freese (batería de una innumerable cantidad de formaciones) se han encontrado en A Perfect Circle, autores de los espectaculares Mer de Noms (2000) y Thirteenth Step (2003). Por no hablar de Porcupine Tree, que, liderados por el prolífico Steven Wilson, han firmado discos excelentes como In Absentia (2002), Fear of a Blank Planet (2007) o The Incident (2009).

Uno de los especialistas en la creación de súper bandas ha sido el polifacético Mike Patton. En 1999, y después de la disolución de FNM (recientemente vueltos a reunir), el bueno de Patton empezó una aventura indescriptible de rock experimental titulada Fantômas, junto a Dave Lombardo (batería de Slayer, otro grupo muy inspirado esta década), Buzz Osborne (guitarrista de Melvins) y Trevor Dunn (ex bajista de Mr. Bungle). Un año más tarde, Patton se unió con el guitarrista Duane Denison (de The Jesus Lizard) para formar Tomahawk. Hasta hoy, las dos bandas siguen en activo y Patton no ha dejado de lado ninguno de sus otros múltiples proyectos personales, entre los que destaca su disco "pop" Peeping Tom (2006).

(Este capítulo continuará en la siguiente entrega)

sábado, 4 de julio de 2009

Björk: Medúlla

Poco después de haber protagonizado magistralmente la película de Lars Von Trier Dancer in the Dark (2000) y de publicar Vespertine (2001), la artista islandesa Björk anunció que para ella había terminado la etapa en la que compuso discos imprescindibles como Debut (1993), Post (1995) o Homogenic (1997). En el nuevo camino que empezaba, la cantante prometía encontrar nuevas vías de expresión y experimentar otras fórmulas para escribir su música. En 2004 edita Medúlla, un álbum interpretado casi íntegramente por un único instrumento: la voz.
Medúlla es, probablemente, el trabajo más introspectivo de Björk. La continua búsqueda de recursos vocales parece en realidad una gran metáfora de la búsqueda de lo más íntimo de las personas, de la capacidad humana. Sin pretender sonar presuntuoso, se podría decir que es algo así como el "encuentro de uno mismo".
Para cumplir con este ambicioso objetivo, Björk contactó con verdaderos expertos en la materia, desde el increíble beatboxer Rahzel (ex-miembro de The Roots) hasta la cantante gutural de origen inuit Tagaq, pasando por el genial Robert Wyatt o el camaleónico Mike Patton (Faith No More, Fantômas, Tomahawk, ex-Mr. Bungle y un larguísimo etcétera). Con este excepcional plantel de colaboradores y el incuestionable talento de Björk, no es de extrañar que Medúlla contenga algunas de las canciones más destacadas de la islandesa.
"Pleasure Is All Mine", el primer tema del disco, ya demuestra el resultado de esta original propuesta a cappella. Sin lugar a dudas, es una de las piezas más emocionantes de lo que va de siglo. En cambio, "Where Is The Line" es un auténtico temón heavy sin guitarras ni bajos eléctricos ni batería, y "Who Is It?", "Mouth's Cradle" y "Oceania" - esta última presentada en la ceremonia de inauguración de los JJ.OO. de Atenas 2004 - podrían haber formado parte de cualquier anterior álbum de Björk. La experimentación más evidente la encontramos en la concisa "Öll Birtan" y en la claustrofóbica "Ancestors", mientras que "Vökuró" (versión de una típica canción islandesa), "Show Me Forgiveness" y "Sonnets/Unrealities XI" son las que tienen estructuras e interpretaciones más clásicas. El punto intermedio está en la magnífica "Desired Constellation" y en la grave "Submarine". El final de fiesta lo pone "Triumph Of A Heart", un curioso tema pop que hará las delicias de los aficionados a todo tipo de ruidos ejecutados únicamente con la boca.
Con todo, Medúlla es un inmejorable reinicio de carrera para alguien como Björk, una artista que, haga lo que haga, nunca deja indiferente ni a sus detractores ni a sus fans más entusiastas.

Who Is It


Desired Constellation (Live)


Vökuró (Live)


Oceania


Triumph Of A Heart


Pleasure Is All Mine




Where Is The Line