El último día del festival tenía, por lo menos para servidor, el mejor cartel de la edición. Y no me decepcionó en absoluto. De hecho, haciendo recuento, 3 de los mejores conciertos de este Primavera Sound los vi el sábado: Nick Cave and The Bad Seeds, Apparat y My Bloody Valentine. Un broche de oro perfecto para empezar a salivar pensando en el año que viene (por cierto, a los interesados: ya han salido a la venta los abonos y la distribución según momento-de-compra-precio).
Apparat: aquí paz y después guerra
Antes que nada, toca volver a dar las gracias a los programadores del Primavera Sound 2013. Esta vez por arriesgarse a traer la versión más compleja de Apparat (nombre bajo el que se esconde el prestigioso músico electrónico Sascha Ring), que venía a presentar su nuevo álbum Krieg und Frieden (2013), descrito por él mismo como "el primer disco que no me ha dolido. Está lleno de imperfecciones porque ha sido realizado por humanos [...] Es un disco extraño, con poco ritmo y mucho drone". Se trata de la banda sonora para una representación del clásico de Tolstói Guerra y paz, que le ha servido como fuente de inspiración para composiciones de marcado carácter ambiental. En concierto el disco funcionó perfectamente, el sonido en el Auditorio Rockdelux fue inmejorable, el público fue -por una vez- respetuoso y Sascha se salió tanto en el apartado electrónico como en el vocal, con sus momentos álgidos en "Lighton" y "A Violent Sky", una de las canciones del año. La escasa iluminación del escenario daba protagonismo casi absoluto a unos visuales manuales, realizados in situ. Una lástima: nos hubiera gustado poder ver más claramente a los músicos para intentar desentrañar los secretos de un sonido emocionante, melancólico, tétrico a veces y siempre embriagador.
Dead Can Dance: pop exótico
Con Dead Can Dance me pasa como con The Jesus And Mary Chain: son uno de los must de la escena indie, pero nunca me he puesto en serio con ellos. Nos cogimos unos frankfurts adictivos (otra vez, por eso son adictivos) y los escuchamos de fondo, cogiendo fuerzas para el resto de la noche. La banda sonaba muy bien y tenían una personalidad muy interesante, con repuntes exóticos que sorprendían y cansaban a la vez, pero no creo que sean para mí.
Thee Oh Sees: el presente y el futuro del grunge
Quienes creen que el grunge está muerto es que todavía no han escuchado a estos locos. En sus discos mezclan el rock and roll más garajero con la psicodelia más alucinante, pero por lo que vimos en el escenario ATP, en directo van directos al grano. Estuvimos bastante alejados del escenario, a la espera de hacer sitio para ir a ver a Nick Cave, pero estoy más que convencido que para los espectadores de las primeras filas el concierto de Thee Oh Sees fue uno de los más salvajes del festival. Por lo menos, ellos pusieron todo de su parte para que así fuera.
Por favor, volved el año que viene y que vuestra actuación no coincida con nada ni nadie más. Muchas gracias. Firmado: Jordi.
Nick Cave and The Bad Seeds: uff, brr, buah, mmm
Sí, lo de arriba parecen onomatopeyas orgásmicas. Y lo son. Porque a Nick Cave lo odias o lo amas. Pero si lo amas, lo haces muy de verdad. Así que mejor voy por partes:
1) El concierto del australiano diabólico venía precedido por el lanzamiento de su disco más reciente, Push The Sky Away (2013). Un álbum magnífico, que crece a cada escucha, pero que mantiene una calma tensa que no sabíamos si sería la más adecuada para un directo de estas características.
2) Nuestras dudas se desvanecieron desde el primer momento. Cave salió dispuesto a darlo todo, respaldado por unos Bad Seeds liderados por el descomunal Warren Ellis, sin medias tintas de ningún tipo. Al final, las canciones de Push The Sky Away acabaron por sonar mejor en concierto que en el álbum.
3) Nick Cave se gusta tanto o más que él a nosotros. En otro tipo de artista eso sería una muestra de desfachatez inaguantable, pero en él es una irresistible señal de identidad. Encima de un escenario, esa actitud le va como anillo al dedo. Y debajo del escenario también: bajó a darse un baño de masas con el público y acabó por dedicarle el "Suck My Dick" de "Stagger Lee" a una chica que le respondió "I will".
4) Cave tiene un repertorio tan extenso que es imposible contentar a todo el mundo con el setlist. Pareciendo consciente de eso, se dedicó a repasar los temas que mejor representaban su vertiente más oscuramente seductora.
5) Con todo, puedo afirmar sin atisbo de duda que fue el mejor concierto del festival.
6) Completamente inaceptable que su concierto durara 60 minutos de reloj. A eso se le llama una actuación precoz, señores del Primavera Sound.
My Bloody Valentine. Regreso al futuro IV
Todavía recuerdo estar en mi habitación (y en el autobús, y por la calle, y...) escuchando a todo trapo el Loveless (1991) de My Bloody Valentine, una obra de culto que ha sido mil veces imitada pero nunca igualada. Por aquel entonces me limitaba a dejarme llevar por ese sonido rarísimo de guitarras, esos poderosos riffs y esas voces etéreas de las que apenas entendía un par de palabras. Con el paso de los años, abandoné la obsesión por My Bloody Valentine. Hasta que llegó a mi ordenador su nueva obra, M B V (2013), que parodójicamente hizo que valorara todavía más Loveless.
Algo similar me sucedió al verles en directo. Crearon un auténtico muro de sonido formado por su característico shoegazing, por el que no dejaron pasar casi ni las partes vocales. Pero apenas importó. Volví a dejarme llevar por la fuerza de "I Only Said", "When You Sleep" y "Only Shallow", flipé con su poderosa puesta en escena (al final parecía que el escenario Heineken iba a derrumbarse) y, en resumen, disfruté como un enano. Y sin necesidad de subirme al Delorean.
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sábado, 8 de junio de 2013
martes, 16 de junio de 2009
Élena: Porelamordedios

Porelamordedios (2001) fue el álbum debut de la banda barcelonesa Élena, liderada por Helena Miquel y Raül Fernández. Un primer disco que, sin complejos, mezclaba todas y cada una de las influencias de los componentes del grupo y conseguía que el resultado fuera extraordinario. Sin duda, un rara avis del panorama nacional que debería ser revisado a menudo.
Uno tiene la sensación que si Élena hubiera sido la prioridad de sus principales cabezas visibles, ahora mismo estaríamos hablando de uno de los proyectos más relevantes de nuestro país. Pero, desgraciada o afortunadamente, Helena se unió a la conocida aventura de Facto Delafé y Las Flores Azules y Raül se ha centrado en una carrera más personal, en la que destacan los trabajos publicados bajo Refree y su papel de productor en multitud de discos. Sin embargo, Élena no se ha roto nunca como grupo (en 2003 publicaron el loado Present y este 2009 han regresado - sin Raül - con Un café setanta matins), aunque actualmente son más conocidos por la "otra banda de la cantante de Facto Delafé...".
Es una lástima. No se encuentran cada día propuestas como Porelamordedios, de elevado riesgo compositivo y delicioso gusto por la experimentación. Los ritmos y sonidos heredados de Mogwai, Yo La Tengo y My Bloody Valentine hacen único a un grupo que se enorgullece de haber bebido del circuito independiente británico y estadounidense.
Desde la inicial "Pure", la ensoñadora voz de Helena parece estar flotando por encima de una base armónica y rítmica completamente hipnotizadora. Esta es una fórmula repetida a lo largo del disco ("Km 103", "No Pattern"), que se alterna con canciones más convencionales -pero igual de inspiradas-, como "Julio Alberto" o "These Days" y otras de marcado tono borroso y oscuro: "Silent", "Satan Kingsize"... Aunque lo mejor viene al final, con esa maravillosa pieza titulada "Nadie Pero Mar" (que recuerda inevitablemente a la célebre "Ný Batterí" de Sigur Rós), un tema instrumental casi en su totalidad que logra poner el broche de oro a un debut impecable.
Porelamordedios corre el riesgo de caer en el olvido, a ser sólo la declaración de intenciones de uno de los grupos con más talento del país. Y Helena no se merece este pobre futuro.
Pure
Silent
Km 103
Julio Alberto
These Days
Nadie Pero Mar
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