40) "You Are a Tourist", de Death Cab For Cutie
Porque, aunque su Codes and Keys nos ha dejado bastante fríos, los DCFC aún son capaces de componer temazos.
39) "Walk", de Foo Fighters
Porque han firmado uno de los discos rock más redondos del año.
38) "Por el amor de amar", de Buika
Porque tiene una de las voces con más personalidad de nuestro país. Y porque es de lo mejor de La Piel que Habito.
37) "My Machines" de Battles (feat. Gary Numan)
Porque la música es matemática y, en manos de Battles, también un poco de locura.
36) "East Harlem", de Beirut
Porque Zach Condon continúa teniendo el talento innato de cantar, componer y ponernos la piel de gallina.
35) "Jesus Fever", de Kurt Vile
Porque lo más difícil es escribir canciones atemporales.
34) "Walking Far Frome Home", de Iron & Wine
Porque Sam Beam sigue siendo uno de los mejores cantautores de los últimos 10 años.
33) "I'm So Sorry", de Kitty, Daisy & Lewis
Porque han conseguido lo que parecía imposible: superar su álbum de debut demostrando que lo suyo no es tan solo el rockabilly.
32) "Civilization", de Justice
Porque es de justicia reivindicarlos después de todas las críticas recibidas.
31) "Baby Missiles", de The War on Drugs
Porque si ser cool significa que te guste esto, entonces mola ser cool.
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lunes, 19 de diciembre de 2011
Los 40 Principales del 2011 (I)
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lunes, 14 de diciembre de 2009
2000-2009: La banda sonora de una década (III)
Fotos de la década de la Agencia Reuters: El Primer Ministro de Israel, Ariel Sharon, mira a través de un par de binoculares con las tapas de las lentes aún puestas. REUTERS / Nir EliasCapítulo 2. Nuevas visiones del rock.
En 1999, el cuarteto islandés Sigur Rós publicó su segundo disco, titulado Ágætis byrjun ("Un buen comienzo"), que, efectivamente, supuso el inicio perfecto para la repercusión a escala mundial del post-rock, un estilo musical originado a mediados de los 90. Bajo esta confusa etiqueta se han llegado a clasificar grupos y artistas tan dispares como Isis y Karate, que, aunque ciertamente no tienen demasiado que ver entre ellos, sí que comparten una característica en común: la voluntad de experimentar con el rock, incorporándole elementos propios de otros géneros y buscando nuevos lenguajes y vías de expresión. La década 2000-2009 ha visto que, con frecuencia, las estructuras rígidas del rock más tradicional se han ido diluyendo para dar paso a propuestas cada vez más inclasificables.
Entre ellas, se encuentran las llevadas a cabo por bandas como Mogwai o Explosions in the Sky, que continuamente juegan con el límite y la contraposición de emociones a partir de paisajes oníricos y potentes melodías instrumentales. Tal vez la mejor muestra de esta ramificación del post-rock la encontramos en el demasiado olvidado Yanqui U.X.O. (2002), compuesto por los canadienses Godspeed You! Black Emperor y producido por uno de los gurús del género, Steve Albini. También los americanos Gregor Samsa y su 55:12 (2006), y los ingleses Yndi Halda con Enjoy Eternal Bliss (2007), han aportado su particular grano de arena a la visión más ensoñadora del rock. Sin embargo, y lamentablemente, parece que tan sólo Sigur Rós - que día a día van incrementando su legión de fans sin perder ni un ápice de honestidad - han podido llegar al final de la década manteniendo el nivel, acercándose cada vez más al pop y entregando obras tan espectaculares como la película Heima (2007) o los discos Takk... (2005) y Með suð í eyrum við spilum endalaust (2008).
Por otra parte, el post-rock también ha ido absorbiendo sonoridades jazzísticas, de las que ha heredado la improvisación y la capacidad de sorprender. En nuestro país tenemos un ejemplo excelente, los barceloneses 12twelve, que gracias a Speritismo (2003) y L'univers (2006) se han ganado un merecido reconocimiento nacional e internacional. Los norteamericanos Karate, la banda más significativa del "jazz-post-rock", también han publicado dos discos indispensables para los amantes del género: Some Boots (2002) y Pockets (2004), en los que dan rienda suelta a su virtuosidad al mismo tiempo que desarrollan melodías y estribillos de una sencillez extraordinaria.
No se puede acabar un repaso por las nuevas visiones del rock sin mencionar a Lisabö, Battles y Isis, tres de los grupos más contundentes de los últimos años y, posiblemente, los que han llevado más lejos la unión entre experimentación y hardcore. De los vascos Lisabö, destaca especialmente el sobresaliente y abrumador Ezlekuak (2007), mientras que Battles y su debut Mirrored (2007) hipnotizan con sus angustiosas capas de sonido y sus constantes cambios de ritmo. De Isis, sólo cabe decir que son los responsables de dos de los mejores álbumes de la década: Oceanic (2002) y In the Absence of Truth (2007).
Con todo, no hay indicios claros sobre cuáles van a ser los próximos pasos del rock. Lo que sí que parece evidente es que cada día hay más artistas a los que no les sirven sus rígidas (y quizás anticuadas) estructuras para expresarse.
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