Olvida la imagen que tienes de los Black Eyed Peas actuales. Olvida lo mal que te cae Will.I.Am. Deja los “Boom Boom Pow” y los “I Gotta Feeling” a un lado. Entonces, solo entonces, empieza a escuchar Elephunk (2003), el álbum que les encumbró como uno de los grupos más exitosos del siglo XXI, con millones de discos vendidos alrededor del mundo. Continúa leyendo la reseña de Elephunkde The Black Eyed Peas en Dímelorápido
En el estribillo de "Love Song #1", primera canción de Comfort Woman (2003), la bajista y cantante Me'Shell Ndegéocello reza "This is Love. This Is How I Love You". Y la simple frase parece llenar este magnífico álbum de soul, de reggae, de funk, de R&B y de infinita sensualidad.
Si el mercado musical funcionara de otra manera, Me'Shell Ndegéocello ocuparía las posiciones más altas de discos vendidos. Su fórmula reúne una excelente capacidad vocal, instrumental y, sobre todo, un conocimiento extraordinario de la música negra. Con todos estos elementos, se puede adivinar fácilmente el nivel de las composiciones de esta artista estadounidense nacida en Berlín.
Comfort Woman es un disco de difícil clasificación en el que nada sobra ni nada falta. "Andromeda & The Milky Way" o esa pieza final titulada "Thankful" son sólo unas muestras que hacen que no nos cansemos de Ndegéocello y que volvamos a reproducir -desde el principio- el álbum. "Body" bate a Lenny Kravitz en su propio terreno, gracias a dosis impagables de profundidad y erotismo que, a su vez, ejercen de punto central sobre el que se estructura Comfort Woman. La reposada "Liliquoi Moon" acaba con un final 100% rockero que parece una lucha entre guitarras y sección rítmica sin vencedor claro. Y el bajo de "Love Song #2" merece un capítulo aparte.
Los ambientes densos y sensuales que caracterizan la música de Me'Shell Ndegéocello tienen en Comfort Woman una de sus mejores ejecuciones. Dejarse perder un álbum como este es dejarse perder una de las artistas más originales de la actualidad y una colección irrepetible de canciones nocturnas.
Josh Rouse es un artista con alma clásica. Autor de grandes canciones pop, ha firmado grandes discos como el imprescindible Nashville (2005) o el reciente Country Mouse, City House (2007). En 1972 (publicado en 2003), nos encontramos a un Rouse totalmente inspirado, dispuesto a dotar de aire fresco al saturado panorama musical con un retorno al sonido de los 70.
Lo hace mediante piezas instantáneas y directas, con estribillos pegadizos y melodías que tanto hacen que se nos empiecen a mover los pies como que nos emocionemos. La elegancia y clase que destilan las canciones de Rouse - y de las que hace gala indisimuladamente -, demuestran que estamos ante uno de los grandes cantautores norteamericanos de nuestra época. Y, en 1972, nos los confirma con excelentes temas, como la deliciosa "James", el incansable groove de "Come Back" o la melancolía de "Rise" o "1972" (una de las mejores canciones de los últimos años). De hecho, uno se pregunta por qué "Love Vibration" no para de sonar por las radios de nuestro país. Mención aparte se merecen los músicos que acompañan a Rouse, que son los verdaderos cómplices para que les canciones funcionen y que aportan pequeños detalles heredados del soul y del funk para hacer aún más redondas todas las composiciones del disco.
Con todo, 1972 es un álbum sincero, tallado a la antigua. Josh Rouse homenajeó el año de su nacimiento con este disco que tiene aires de clásico instantáneo y que muy difícilmente disgustará a algún oyente.